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Palma de Cera en el Valle de Cocora |
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Tomado del libro ROSAS Y ESPINAS |
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Salento querido te llevo en mi alma, porque eres tan mio como tus montañas; es pueblo precioso que en bellas mañanas, la brisa es tan suave que acaricia tu cara.
Ese pueblo mio que tanto yo adoro, parece castillos de cuentos de hadas; sus casitas blancas todas tan pequeñas, brillan cual diamantes allá en la montaña.
Allí en ese pueblo tejí yo ilusiones, tejí yo ilusiones llena de esperanzas; conocí el amor que fué lo mas bello y aprendí a querer con toda mi alma.
Ese amor perdura no quiero olvidarlo, aquí está muy dentro, muy dentro de mi alma; como ese mi pueblo que ya hechó raices, que eso es imposible poder arrancarlas.
El día en que mi Dios me llame a mi cuentas, le diré segura no fué otra mi falta; yo amé demasiado de eso estoy segura, y si fué un pecado castiga mi falta.
Y cuando ya llegué mi último momento, tendré muy presente a mi gente amada; mi último beso lo enviaré en el viento, o en la suave brisa que hay en las mañanas.
!Oh pueblo querido como yo te adoro! como yo quisiera estar en tus playas; estoy yo tan lejos que solo me quedan, los bellos recuerdos que tengo en el alma. |
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